Cartier es indiscutiblemente el rey de la alta joyería, destacando por la calidad de sus piezas y el exquisito diseño que las caracteriza. Fundada en 1847, Cartier ha sido pionera en el diseño de cajas de relojes que, con el tiempo, se han convertido en objetos de deseo para grandes coleccionistas de relojes vintage. Sus diseños han tenido un impacto considerable en la forma en que percibimos los relojes, las joyas y los accesorios.
Cartier, una marca en auge: historia y tasación de relojes
La historia de los relojes Cartier
Una de las sucursales europeas más destacadas en cuanto a creatividad fue la sede londinense de New Bond Street. Este lugar se convirtió en el epicentro de grandes diseños icónicos y fantasiosos, creaciones que se han transformado en símbolos de elegancia y savoir-faire estético. No solo se destacaron por su trabajo estético, sino que también se convirtieron en un taller único donde la maestría artesanal y las grandes ideas se unieron para ofrecer un servicio incomparable.
Cartier Londres innovó al diseñar, producir y vender relojes en un solo establecimiento, permitiendo una independencia y autosuficiencia notables. La diferencia principal entre las ubicaciones internacionales de Cartier radicaba en sus artesanos: mientras que Nueva York utilizaba principalmente artesanos franceses, Londres formó a joyeros y relojeros ingleses en el “estilo Cartier”, permitiéndoles trabajar de manera más independiente y creando algunos de los diseños más exclusivos e innovadores.
Jacques Cartier y la expansión en Londres
Jacques Cartier, a sus 22 años, tomó el control de Cartier Londres, aprovechando sus destacables habilidades creativas. Tres años más tarde, trasladó la tienda a su ubicación actual en 175-177 de New Bond Street. En los pisos superiores del edificio, se encontraban los talleres que comenzaron a producir joyas exclusivas “Cartier London”. Durante este tiempo, los relojes de pulsera estaban en una fase embrionaria. Louis, el hermano mayor de Jacques, había diseñado el reloj de Alberto Santos-Dumont solo unos años antes, y el Cartier Tank aún estaba por esbozarse.
En sus primeros años, el taller de Londres se centró principalmente en alta joyería, asumiendo encargos a medida. Tras la muerte del rey Eduardo VII en 1910, Cartier Londres fue el proveedor oficial de dos coronaciones reales, creando importantes tiaras y otras joyas en su primera década de funcionamiento.
Cartier Londres fue sin lugar a dudas la sucursal más rica en cuanto a diseño y creación artística. Los relojes producidos durante aquellos años son, a día de hoy, los modelos más buscados en el mercado internacional de coleccionismo de relojes vintage.
¿Por qué vender su reloj Cartier?
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